martes, 10 de enero de 2017

Carta de amor para Margarito


La calma de un lunes común y corriente se rompió con un mensaje de WhatsApp. El primero llegó poco antes de las nueve de la mañana, y en él, mi mamá me informaba que estabas mal, que llevabas varios días sin comer y que respirabas de forma extraña. 

La noticia me agarró en plena jornada laboral, y aunque me preocupé por tu estado de salud, el haberte visto superar un sinfín de enfermedades y padecimientos a lo largo de tus 17 años de vida me daban la falsa confianza de que una vez más ocurriría lo mismo. El segundo latigazo, más letal, lo recibí a las 13:45 hrs. Nuevamente era mi mamá, que ahora me decía que acababas de irte de nuestras vidas para siempre. Fue en la casa -tu casa- donde viviste toda tu vida, en el regazo de mi hermana, tu primera dueña, donde decidiste dar tu último suspiro. 

Cómo te explico, querido Margarito, que cuando me informaron de lo ocurrido de golpe sentí mi cuerpo pesado y torpe; los ojos se me hincharon y que tuve que interrumpir mi trabajo para ir al baño y respirar muy profundo. Esperé ansioso a que dieran las 2 de la tarde para huir de la oficina. Tenía otros planes para ese día, mismos que mandé al demonio pues de inmediato te volviste mi prioridad. Como autómata tomé el metro para emprender el viaje de regreso. En el trayecto me informaron que en poco más de una hora irían por tu cuerpo para llevarlo a cremar. 

Llegué justo a tiempo para estar unos minutos junto a ti y prolongar aunque fuera un poquito nuestra historia. Estabas cubierto con tu sabanita colorida que con cuidado retiré. Estabas en completa paz, como si estuvieras en medio de un sueño muy profundo. Te acaricié intentando retener para siempre la sensación de tu cuerpo peludo entre mis manos. Con la mente te di las gracias por haber tenido la bondad de haber llegado a mi vida y por darme tanto amor desinteresado. 


Y es que desde tu llegada, un domingo de septiembre de 1999, tu existencia quedó tatuada a la mía. Nunca fuiste un perro convencional, no eras de pedigree ni el más obediente, pero sí eras el mejor compañero que jamás pude haber pedido. Todas esas tardes paseando por las calles y los parques, las veces que nos quedamos dormidos en el sillón, todos los bocados que me arrancaste de las manos, tus ataques de locura cuando te ponías a correr por toda la casa, la forma en la que te parabas en dos patas cuando alguien estaba preparando algo en la cocina o lo mucho que disfrutabas que te rascaran la pancita. Esas y mil imágenes más venían a mi mente cuando me despedí de ti y vi como cargaban tu pequeño cuerpo para llevárselo. Mi mamá y mi hermana también estaban tristes y eso me sumió aún más en un estado de profunda depresión. 

Aunque sabíamos que tu partida estaba cerca, pues en los últimos meses tu estado físico se había deteriorado significativamente, no estábamos del todo preparados para una despedida tan despiadada. 

Querido amigo, no tienes una idea de cuanto me duele saberte ausente. Me hiciste muy feliz y cambiaste mi forma de ver el mundo. Me mostraste que es posible querer a un ser de otra especie y que hay amores tan puros y sinceros que trascienden el tiempo y el espacio. Perdona si no tengo la suficiente claridad para plasmar en esta fallida carta de amor lo mucho que ya te extraño.

Tu lugar ahora está vació y el silencio es ensordecedor. Si bien tardaremos en acostumbrarnos a él, nunca nos resignaremos a no verte. Tu recuerdo nos estará rondando todo el tiempo y te mantendrá vivo en nuestros corazones. Dicen que al morir las mascotas que tuvimos en vida nos ayudan a cruzar el último tramo hacia el cielo. Me alegra que, llegado el momento, volveré a toparme contigo. Mientras tanto corre y juega, salta, aúlla, ladra y sigue siendo ese ser increíble que se robó nuestro corazón. Sé muy feliz querido Margarito, ah, y salúdame mucho a mi papá. 

Te quiero mi pequeño Margarito, y eso nunca cambiará. 


3 comentarios:

José Lozano Bárcenas dijo...

Me llego al corazón, también he tenido que despedirme de esos preciosos seres.

Marie dijo...

Hace 3 días tmb me despedí de mi Princess 😢
Me da mucha tristeza,pero me consuela que fue una perrita muy amada y feliz.

Un abrazo 🐶

Trilcesita dijo...

😢😢😢